Oculto en el cañón



Por Nicole Acuña y Silvia Corredor

Oculto en el cañón

En el fondo del Cañón del Chicamocha, en Santander, cerca de 54 habitantes del casco urbano de Jordán llevan a sus espaldas la historia de un pueblo que está por desaparecer. Las casas antiguas y ruinas que componen la cabecera del municipio, son apenas fantasmas de lo que alguna vez fueron posadas de arriería tremendamente concurridas y guaraperías prósperas y encendidas.

Por Nicole Acuña

Este pueblo, cercado de montañas vinotinto y a orillas de un río con fama curativa, ha quedado casi vacío y las causas son múltiples. Antes de la construcción de la carretera que comunica a Bogotá con Bucaramanga, que se habilitó en el 1948, Jordán era un paso obligado para quienes llevaban y traían mercancía en mulas. Las familias vivían de ofrecer posada y alimentos a arrieros, así como del comercio de sus cosechas de tabaco y limón entre otros.

La gente cuenta que en una tarde cualquiera, en medio del calor que puede alcanzar hasta 34 grados centígrados, en la plaza central del caserío se podían ver más de un centenar de mulas, bien fuera descansado o siendo cargadas para continuar el camino. “Y se acabó la arriería porque dígame ¿quién iba a echar en mulas por aquí cuando podían mandar en camiones por allá por Pescadero donde pasa la carretera?”, se pregunta irónicamente Vicente Mantilla, uno de los últimos arrieros que quedan en Jordán.

Aunque los habituales caminantes dejaron de pasar y la flor del comercio se marchitó, fue la violencia bipartidista lo que provocó que los habitantes de Jordán abandonaran sus casas. De la noche a la mañana, tras la muerte de Gaitán, el pueblo pasó de ser liberal a conservador y fueron los habitantes quienes pagaron este vuelco político.

Guillermo Prada, anciano del pueblo, recuerda que “desde el año 1948 en adelante se comenzó la revolución, sacaban a la gente a perder de las casas y corra la gente para monte, y dejar sus cultivos. Cuando eso las casas eran de paja y anacuma, y llegaban a meterles candela”.


Balance demográfico Jordán
Infogram

La familia conservadora Ferreira, que estuvo en el poder desde esa fecha y durante casi 60 años, recientemente se vio derrotada en las elecciones, con una diferencia de 22 votos.

Recientes cambios en el pueblo llenan de esperanza a algunos. En 2016 el parque central del pueblo fue remodelado y a principios de 2018 se restauró el puente colgante que es patrimonio histórico. La construcción de un hospital y de una carretera que comunicará al casco urbano con la vía nacional, prometen finalizar durante 2019.

Aún así, no es claro si Jordán volverá a ver sus calles llenas de gente. Aunque en 2017 el DANE confirmó que 1092 personas habitaban el municipio y todas sus veredas, la cifra en 2018 descendió a 1089. La entidad estima que para 2020, Jordán tendrá 1077 habitantes.

Así como las hojas de tabaco, que se secan lentamente pero nunca por completo, porque de lo contrario se quebrarían, así es Jordán. Se trata de un municipio que se resiste a la desaparición.

En la práctica, la historia de Jordán se ha conservado gracias a las generaciones que sucesivamente fueron compartiendo sus relatos y, no es de extrañar que cada orador imprimiera su propia interpretación sobre los hechos. Este especial multimedia es el producto de una amalgama de versiones, unas pintorescas y otras no tan descabelladas, todas muy enraizadas en el sentir jordanense y todas siendo símbolo de resistencia al olvido.




La Sombra del Caney

Las hojas de tabaco se secan a la sombra de un caney, con lentitud y nunca por completo. Campesinos y campesinas de la región explican que cuando la hoja ya parece marchita, se humedece para que recobre algo de elasticidad, algo de vida, y así sobreviva al resto del proceso sin quebrarse.

La suerte de Jordán no es distinta de la de aquellas hojas que periódicamente son colgadas y descolgadas de los caneyes del municipio. Con los años, Jordán pareciera haberse marchitado a la sombra de sucesos políticos y económicos. En la actualidad hay quienes consideran que el pueblo está volviendo a la vida.









OCULTO EN EL CAÑÓN

Jordán, Santander
Nicole Acuña y Silvia Corredor
2019